El surgimiento de Alianza Popular en Albacete

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Desde los primeros años de la década de los setenta, los partidarios de la dictadura comenzaron a debatir sobre los cambios que ésta necesitaba para adecuarse a una sociedad que había mutado considerablemente y garantizar así su supervivencia política. Las divisiones dentro de la élite del franquismo sobre la ruta a seguir fueron notables, pero en 1974 se aprobó un decreto ley que autorizaba el asociacionismo político siempre que fuese respetuoso con los principios fundamentales del régimen y el Movimiento Nacional (Falange Española Tradicionalista y de las JONS). A través de aquella mínima reforma que impedía la libertad de asociación política, el gobierno Arias aspiraba a satisfacer los anhelos de participación política del pueblo español.

Al calor de aquel decreto aparecieron sin embargo grupos políticos liderados por antiguos representantes del gobierno. Manuel Fraga lideró Reforma Democrática (RD), Cruz Martínez Esteruelas dirigió la Unión del Pueblo Español (UDPE) y Thomas de Carranza organizó la Asociación Nacional para el Estudios de Problemas Actuales (ANEPA). Junto a estas tres asociaciones aparecieron otras como Acción Democrática Española (ANE) o Unión Nacional Española (UNE). Aunque cada una de ellas se organizó en torno programas diferenciados, todas partían de unos valores de respeto a la dictadura y de repulsa a un cambio verdaderamente democrático.

Cada una de estas asociaciones, y debido a su posición privilegiada dentro del marco institucional dictatorial, pudo desarrollarse y vertebrarse sin los peligros e inconvenientes que acechaban al resto de formaciones y partidos políticos que, por esas mismas fechas (1975-1976) trabajaban desde la clandestinidad. Sin esos riesgos, pudieron por tanto darse a conocer, celebrar actos, contactar con quienes desearon y lograr así articular liderazgos y representaciones prácticamente en cada una de las provincias de España. En Albacete, gran parte de estas asociaciones consiguieron crear algún tipo de representación ya en 1976. UDPE estuvo liderada por Antonio Veciana, Jefe local del Movimiento, y Benidel Muñoz Haro, concejal del Ayuntamiento de Albacete; ANEPA logró representación provincial a través de Ramón Bello, alcalde de Albacete, Francisco Mahiquez, concejal del Ayuntamiento y Gonzalo Botija, ex alcalde de Albacete (1965-1974); y ANE estuvo liderada en la provincia por José Luis Fernández Fontecha, antiguo presidente de la Diputación de Albacete (1958-1965), propietario de Harinas Fontecha y presidente del Fondo de Ordenación y Regulación de Producciones y Precios Agrarios (FORPPA).

En el otoño de 1976, y en un horizonte que ya auguraba un escenario políticamente plural y competitivo, la semejanza de los objetivos de estos movimientos políticos permitió que reagruparan sus fuerzas en Alianza Popular. A partir de ese momento, en los niveles provinciales se comenzó a preparar el terreno para disputar unas futuras elecciones nacionales, todavía sin convocar. En Albacete, Antonio Veciana asumió el liderazgo de AP. La estructura aprovechó los numerosos contactos de sus fundadores para establecer pequeños grupúsculos por una parte importante de la provincia. En La Roda, el partido estuvo liderado por Roque Navarro, concejal de dicho municipio desde 1973 y en Villarrobledo, su promotor fue Antonio Díaz Solana, antiguo combatiente de la División Azul. Con lemas que pretendían recordar la dictadura en lugar de promocionar la democracia (“reformar lo necesario, conservar lo valioso”), constituyeron candidaturas para las elecciones de junio de 1977. Un análisis de sus listas electorales permite corroborar que se mantuvieron cercanos a la dictadura. A los líderes fundadores se unieron viejos conocidos de la política albaceteña, como Antonio Gómez Picazo, presidente de la Diputación de Albacete entre 1965 y 1976.

Durante la campaña electoral realizaron mítines en un número importante de los municipios de Albacete. Sin embargo, la situación había cambiado con respecto a un año antes. En 1976, gracias a sus vínculos con la dictadura pudieron formalizar rápidamente núcleos locales. Pero, en 1977, su indisimulada proximidad al franquismo no se tradujo en apoyo social. La ciudadanía estaba apostando por las fuerzas democráticas tal y como demostraron los resultados de las elecciones. En la provincia de Albacete reunieron el 9.44% de los votos, situándose como tercera fuerza política. Dichos resultados fueron superiores a los conseguidos en el conjunto nacional, donde obtuvieron un 8.21%. Pese a que se trataron de unos valores discretos, en algunos municipios lograron unos resultados por encima de la media como en Alcadozo (27.49%), Alcalá del Júcar (24.2%) y Viveros (22.05%).

Después las elecciones el partido continuó organizándose y, tras superar algunas divisiones internas, formalizó una nueva estructura provincial. Aparecieron nuevos liderazgos como el de Antonio Mora, profesor de EGB, e intentaron aumentar la difusión del partido a través de la publicación del Boletín de la Provincia. Para las elecciones de 1979 AP formalizó una coalición junto al Partido Demócrata Progresista y a la Acción Ciudadana Liberal. No obstante, dicho cambio no afectó a la estructura provincial ya que ninguna de esas dos formaciones tenía representación en Albacete.

Bibliografía

MOLINA GARCÍA, S. La Transición que no fue. Los Proyectos Revolucionarios y Franquistas en la provincia de Albacete, 1975-1982. Albacete, Instituto de Estudios Albacetenses, 2017, pp. 27-75

Palabras clave

Alianza Popular, Manuel Fraga, Antonio Veciana, provincia de Albacete, elecciones, transición, Villarrobledo, La Roda, Alcadozo, Viveros, Alcalá del Júcar, Antonio Díaz Solana, Roque Navarro, Antonio Mora, Antonio Gómez Picazo, Gonzalo Botija, Ramón Bello, Benidel Muñoz Haro, Francisco Mahiquez

 

Este documento ha sido generado el 29-06-2022 a partir de los contenidos elaborados por el Seminario de Estudios del Franquismo y la Transición y consultables en https://memoriadealbacete.victimasdeladictadura.es/