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Ubicada entre el popular paraje de La Pulgosa y terrenos de la finca de Los Llanos, el origen de la base aérea se remonta a la década de 1920. En 1924 se puso en funcionamiento como aeródromo de La Torrecica, acogiendo la escuela de pilotos de la Compañía Española de Aviación para la formación elemental civil. En 1929 se inauguró una ampliación de las instalaciones que, sin embargo, y por motivo de las restricciones presupuestarias aplicadas al gasto militar durante la Segunda República, coincidió con una notable reducción de la operatividad de la base. Durante la guerra civil la base fue utilizada por la aviación republicana.

Al margen de su trascendencia militar y logística, la base aérea acogió el día 16 de febrero de 1939 una reunión decisiva que marcaría el tramo final de la guerra civil y el destino de la República española. A petición de del coronel Segismundo Casado, partidario de acabar con la guerra cuando antes por la vía de la rendición, el presidente del Gobierno, el socialista Juan Negrín, accedió a reunirse con sus principales responsables militares en el aeródromo de Los Llanos (Albacete). Negrín, firme defensor de una resistencia a ultranza a la espera de algún movimiento en el tablero internacional que modificase la posición de británicos y franceses frente a la Alemania hitleriana aliada de Franco, tuvo que escuchar como todos sus mandos militares, con la excepción de Miaja, se mostraban reacios a continuar con la guerra. La orden del presidente fue, por el contrario, continuar resistiendo.

El coronel Casado, que llevaba meses en discreto contacto con Franco para negociar la capitulación y a quien filtró el contenido de la reunión en Albacete, puso inmediatamente en marcha su conspiración para derribar al gobierno mediante un golpe de Estado que se materializó el 5 de marzo de 1939 y del que participaron, entre otros, el general Miaja, los socialistas Julián Besteiro y Wenceslao Carrillo, o el cenetista Cipriano Mera. Todos acusaron a Negrín de carecer de legitimidad tras la declaración del estado de guerra en la zona republicana, y lo calificaron de traidor, por considerar que su postura resistente obedecía solo su subordinación a los intereses de la URSS; un argumento este último que coincidía con la campaña de derrotismo y desaliento que sembraba la “quinta columna” instalada entre las filas republicanas. El golpe de Casado originó una “pequeña guerra civil” dentro de la guerra civil entre fuerzas militares casadistas y resistentes comunistas con Madrid como principal escenario, pero no el único. El nuevo órgano gubernamental formado por Casado, el Consejo Nacional de Defensa, encontró resistencias adicionales en Ciudad Real, Cartagena, Valencia y, aunque mínima, también en Albacete, pero fue bien acogido en la mayor parte del territorio republicano. Tras el golpe, la España republicana se desmoronó y los objetivos de la insurrección activada en Los Llanos, que no eran otros que lograr una paz digna y honrosa para el restablecimiento de la concordia nacional, fueron rechazados por Franco.

 

Bibliografía

Francisco Alía Miranda, «La agonía de la República. El final de la guerra civil española (1938-1939)«. Barcelona: Crítica, 2015, pp. 173-189 y 236-239.

Antonio Selva Iniesta, “La guerra civil en Albacete”, en Manuel Ortiz Heras (Coord.), La Guerra Civil en Castilla-La Mancha. De El Alcázar a Los Llanos, Madrid, Celeste Ediciones, 2000, pp. 35-64.

 

Palabras clave

Albacete, guerra civil, aeródromo, Los Llanos, Juan Negrín, coronel Segismundo Casado, golpe de Estado.

 

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