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Durante la dictadura franquista jóvenes sacerdotes inspirados por la pastoral renovadora transmitida en los seminarios por sus profesores en aplicación de las nuevas doctrinas conciliares, salieron a las ciudades y a los campos para acercarse, ayudar y compartir las mismas experiencias que la gente corriente o menos favorecida que era también la más alejada de la Iglesia. ¿Por qué se les denomina “obreros”? Estos sacerdotes, lejos de acomodarse en la retórica y en el púlpito, trabajaban junto a campesinos y obreros, los auxiliaban, asesoraban y organizaban en comunidades y redes de solidaridad que giraban alrededor de las estructuras parroquiales. En no pocas ocasiones, estas redes de solidaridad acabaron desembocando en un incipiente asociacionismo vecinal para la defensa del interés colectivo. Estas asociaciones nacieron de los barrios periféricos de la ciudad, esos con menos servicios y más carencias de equipamientos, como Hermanos Falcó, San Pablo y San Pedro, impulsadas por incansables sacerdotes como Juan Fernández Selva, Juan José Molinero, José Antonio López Collados o Andrés Beteta. De esos esfuerzos nacieron también algunas comunidades cristianas de base. Sin olvidar que estos curas obreros fueron organizando, planteando reivindicaciones, y concienciando a sus compañeros en sus puestos de trabajo. De hecho, en 1976, López Collados, en calidad de consiliario de las JOC, participó en el encierro que protagonizaron los auxiliares enfermeros del Hospital Psiquiátrico. Las demandas de los trabajadores eran bloqueadas por las estructuras del Sindicato Vertical, en un conflicto que involucró a numerosas autoridades y López Collados fue una pieza importante para la resolución del mismo. En 1971 los servicios de información de la policía vigilaban a algunos de estos presbíteros y a dos clérigos más: Guillermo Martínez, sacerdote de la Iglesia del Espíritu Santo, y Luis Echevarría Olaizola, capellán del Hospital Provincial. Todos ellos fueron considerados por las autoridades como “sacerdotes progresistas contrarios al régimen”.

Críticos con las estructuras políticas, sociales y económicas, así como el inmovilismo dictatorial, estos sacerdotes se posicionaron favorablemente al establecimiento de relaciones con la oposición izquierdista clandestina para crear estrategias de contestación; acciones, que por pequeñas que fuesen, erosionaron el armazón franquista y propiciaron un ambiente social favorable a los cambios. Pese a ser un número reducido de sacerdotes consiguieron sentar las bases para la construcción de una ciudadanía democrática a través de la formación individuos participativos y conscientes en estructuras horizontales, y persiguiendo el empoderamiento social, laboral y político de vecinos y trabajadores. Su labor dejó una impronta profunda en muchos jóvenes que militaron en los movimientos de apostolado, como las JOC, cuyas estructuras dinamizaron, pero también en otros que acabarían militando en partidos de izquierda e incluso radicales.

 

Bibliografía

Archivo Histórico Provincial, Guardia Civil, Caja 30554.

MARTÍN GARCÍA, O. Albacete en transición. El ayuntamiento y el cambio político, 1970-1979. Albacete, Instituto de Estudios Albacetenses, 2006, pp. 116-124.

MARTÍN GARCÍA, O. A tientas con la democracia. Movilización, actitudes y cambio en la provincia de Albacete, 1966-1977. Madrid, Catarata, 2008, pp. 95-107.

 

Palabras clave

Curas obreros, barrios, San Pedro, San Pablo, Hermanos Falcó, Juan Fernández Selva, Juan José Molinero, José Antonio López Collados, Guillermo Martínez, Luis Echevarría Olaizola, Iglesia, católicos, asociaciones de vecinos, Gómez Beteta

 

Fotografías

Datos de localización

Calle José Echegaray, 36, 02006 Albacete, España

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