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Arturo Tabera Araoz fue nombrado obispo de la diócesis de Albacete el 13 de mayo de 1950, cargo que ocupó hasta mediados de 1968. La gestión del obispo Tabera fue, en palabras del historiador Manuel Ortiz, “muy fiel al ambiente plomizo de la larga posguerra”. Si bien pasó por alto expresiones aperturistas que se manifestaban entre los suyos, esto no supuso su adhesión a estas ideas; solo las toleraba, antes bien, estaba cómodo dentro del marco que la dictadura le proporcionaba.

Su trabajo al frente de la diócesis estuvo marcado por el contexto provincial de emigración y hambre. Apoyando campañas solidarias, en 1956 impulsó la Asamblea Diocesana de Caridad de Albacete. Tres años antes promovió la creación del Seminario; la naciente institución necesitaba de nuevos sacerdotes que difundieran la palabra de Dios. El crecimiento y consolidación de la diócesis, le permitió ya en 1966 abarcar todo el territorio provincial.

Tabera asistió al Concilio Vaticano II que se celebró entre 1962 y 1965. La resolución del Concilio llevó a la Iglesia a tomar una postura más progresista y menos complaciente con regímenes liberticidas como el de Franco, cuestionándose incluso el Concordato de 1953. Ante los desórdenes que se avecinaban, Tabera hizo gala de su ambigüedad para no ir ni en contra de los nuevos tiempos de la Iglesia, ni enfrentarse a la dictadura. El panorama posconciliar dividió a la diócesis en dos sectores, uno más conservador y otro más reformista y comprometido. Fueron circunstancias adversas que Tabera manejó con dificultades, intentando reducir la conflictividad con el argumento de que todos estaban sometidos “a la misión y responsabilidad común”. No obstante, llevó a cabo pequeñas reformas en la diócesis para complacer las demandas de las bases clericales más jóvenes e inquietas. Aun así, el obispo supo que la distancia entre la cúpula eclesiástica y las bases lejos de menguar aumentaba. La división entre ambos sectores se evidenció con la creación de dos vicariatos en el curso 1964-1965: la Vicaría General (para asuntos internos y presidida por Cristóbal Gómez), y la Vicaría de Pastoral Social, encabezada por José Delicado, actuando esta última como vanguardia renovadora de la Iglesia provincial.

Finalmente, Tabera se alejó de las tensiones albaceteñas cuando se retiró de su cargo para ser nombrado arzobispo de Pamplona el 23 de julio de 1968. Un año más tarde fue nombrado cardenal, pero su ascenso lo culminó como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Prefecto de la Sagrada Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares, en 1971 y 1973 respectivamente. Murió en 1975 en la ciudad de Roma.

Tabera dejó a su sucesor, Ireneo García Alonso, una diócesis dividida entre la filosofía renovadora impulsada desde Roma y las prácticas anquilosadas de la Iglesia española.

 

Bibliografía

CARRILERO MARTÍNEZ, R. El episcopado del Cardenal Tabera Araoz en la Diócesis de Albacete (1950-1968), Albacete, Instituto de Estudios Albacetenses, 2005.

DE SANTA OLALLA, P. M. “La Diócesis de Albacete del Concilio Vaticano II al final de la transición democrática de la Iglesia española”, en Carlos Panadero y Manuel Requena (coords.) II Congreso de Historia de Albacete, Albacete, IEA, vol. 4, 2002, pp. 367-380.

GÓMEZ-FLORES, A. Los años sombríos. Albacete durante el franquismo. Albacete, Altabán, 2015, pp. 246-253.

ORTIZ HERAS, M., GONZÁLEZ, D. (coords.), De la cruzada al desenganche: la Iglesia española entre el franquismo y la transición, Madrid: Sílex, 2011, pp. 235-249.

 

Palabras clave

Arturo Tabera Araoz, obispo de Albacete, Diócesis de Albacete, Palacio Episcopal de Albacete, Concilio Vaticano II, Iglesia Católica, Asamblea Diocesana de Caridad, Seminario de Albacete, Vicaría de Pastoral Social, Vicaría General

 

Fotografías

Datos de localización

Calle Salamanca, 02001 Albacete, España

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